Textos institucionales
La Escuela y su analista - Jacques-Alain Miller
" Esta conferencia de 1990 en Granada en el momento de la fundación de la Escuela Europea de Psicoanálisis nos había permanecido inédita. Fue traducida y establecida por la Biblioteca de la Escuela de la Causa Freudiana. Lo que ahí se dice es más que nunca de actualidad y nos reenvía al sentido de la construcción de instituciones analíticas fundadas sobre la enseñanza de Lacan. Encontraremos allí una lectura minuciosa del "Acto de fundación" y comentarios, aunque fechados en lo que se refiere al procedimiento, sobre el pase. Al final del texto, en la parte del debate, Jacques-Alain Miller comenta la posición de Lacan en relación al Estado: no anhela que el Estado haga una intrusión en el campo freudiano, pero lo evoca como una posibilidad. Sabemos que hoy esto es ya una realidad, a pesar de lo que digan algunos. Lacan, nos dice J.A. Miller siempre insistió en la idea de que tenemos cuentas que rendir. J.-A. Miller concluye hablando de la Escuela Europea como de una "base de operaciones" en Europa, es un "poder de respuesta" frente al "eventual deseo del Estado de captar el psicoanálisis". C. Bonningue
LA ESCUELA Y SU ANALISTA
Jacques-Alain Miller
Granada, 27 de Octubre de 1990
Me siento dichoso. En el orden intelectual hay pocas cosas que me agraden tanto como el comentario de textos de Lacan. No es un deber, es realmente un placer. Esos textos están hechos de una forma tan rigurosa, tan meditada..... cada palabra en su lugar elegido. Es como comentar poesía, aunque no es poesía, pero se puede comentar con la misma atención, con el mismo cuidado, y recomponer la estructura que sostiene esos enunciados. Hay otro estímulo intelectual al leer a Lacan y comentarlo: son textos a primera vista un poco oscuros y hay un plus de goce en la elucidación. Así pues, siempre he mantenido un aspecto lúdico al comentar a Lacan. Hay que divertirse comentando a Lacan, hay que inventar, plantearse problemas, el saber no tiene que ser triste.
Sin embargo, el texto tiene una estructura y no varias. A veces podemos cambiar de lectura, pero debemos tomar como meta que hay una buena lectura y solamente una. A veces no alcanzamos esa buena lectura, lo que es preferible a decir que cada cual puede leer como quiere.
Es algo así como el período de los recuerdos. Si ayer recordé algunas cosas sobre mi maestro Althusser, hoy tengo un recuerdo especial sobre García Lorca. He leído mucho a García Lorca, para aprender Castellano, pero lo que más me llamó la atención fue su firma. Era la época en que uno como adolescente busca la propia firma, y la mía, que estos días estoy poniendo en muchos documentos, copia su firma.
Hemos elegido para el seminario el tema “la Escuela y su Psicoanalista, que es una variación sobre el título de Lacan “propuesta sobre el analista de la Escuela”, texto del 67. Este tema fue elegido en la perspectiva de la escuela española. Un giro ha hecho que estemos en la construcción de la Escuela Europea de Psicoanálisis. Que los no analistas no piensen que esto interesa solo a los analistas practicantes o a los analizantes, la construcción de una escuela de psicoanálisis incumbe a más gente. De la misma manera que Lacan quería ver entrar en su Escuela del 54 a no analistas, creo que debemos mantener esto en la nuestra. Esta construcción debe hacerse con el control –es la palabra que utiliza Lacan—de una audiencia exterior.
El interés de ese contexto de acción es que no estamos en un seminario de teoría pura. Estamos en un seminario de teoría pura y aplicada, y nuestros trabajos aplicados son la construcción de una escuela, de tal manera que las discusiones que podemos tener son discusiones con aplicaciones inmediatas.
Hemos elegido, para comentar hoy, traducido en la revista argentina Escansión, publicada en la editorial Manantial, “Los textos institucionales de Lacan”.
No estoy de acuerdo con la traducción: Acta de fundación; No se trata del relato de un acto que ha tenido lugar, sino del acto mismo. Acto que empieza con la palabra “Fundo. Esto es lo que a partir de Austin se llama un performativo: una vez que uno ha dicho “fundo” ha fundado. Requiere estar en una posición en la que otros puedan creerlo. Cuando Lacan dice: ‘Fundo la Escuela Francesa de Psicoanálisis”, la gente lo cree por algunas razones. Si Lacan hubiese dicho la Escuela Francesa de Odontología, esto no hubiera constituido un performativo eficaz. La teoría del performativo discute cuales son las condiciones del contexto que hacen eficaz el enunciado. Lacan lo dice en el primer párrafo del preámbulo (pág. 14) “Esta fundación, no se puede plantear en primer término la cuestión de su relación con la enseñanza que no hace sino garantizar la decisión de su acto”. Lacan se encuentra en posición de hacer un performativo eficaz cuando dice “fundo”, porque ha realizado durante diez años la enseñanza de su seminario. Podríamos decir que ésta es la condición contextual de ese “fundo”.
En esta época todavía no había impartido su Seminario del Acto Analítico, cosa que hizo tres años después, pero en el acto performativo de la fundación performativo de la fundación, en la palabra “acto de fundación”, está ya la anticipación de ese seminario, el acento puesto sobre el acto. Véase como el anunciado “fundo” de alguien tiene eficacia; hay ciertas circunstancias que, como en el matrimonio, dan eficacia a un vínculo. Lacan trató, al final de la vida de esa Escuela, de hacer un acto de disolución simétrico al acto de fundación, pero entre uno y otro actos habían surgido algunos cientos de miembros que tenían una opinión que dar; el “fundo” lo hace solo, pero tras el éxito de la fundación, en el momento de hacer el performativo “disuelvo, éste puede ser objeto de objeción.
Considero destacable el número de resonancias que tiene este acto de fundación y las temáticas sobre las que Lacan juega:
- la temática de la verdad perseguida por el poder: Lacan funda su Escuela en el momento en que se opone a la IPA y se presenta en la posición de la verdad perseguida por el poder, por una burocracia internacional que quiere ahogar a la verdad, el poder del saber. Esto nos hace pensar en algunos personajes de la historia: Spinoza, Bruno, Servet, Trotsky o Lutero, perseguidos por la Iglesia (el propio Lacan efectúa la comparación de la IPA con el Vaticano).
- el tema de la reconquista: palabra que figura en el tercer párrafo de la primera página, cuando dice que “Este objetivo de trabajo es indisoluble de una formación que ha de dispersarse en ese movimiento de reconquista”. El tema reconquistador tiene para los franceses mucha resonancia con el asunto De Gaulle.
- el tema odiseista: el retorno a Freud es la Odisea de Lacan. Itaca está en poder de los usurpadores y Ulises retorna a recuperar la legitimidad de su país. De manera más general, el tema de la usurpación de la legitimidad es un tema literario muy importante en occidente, Ricardo Corazón de León, etc. Hay algo de Ivanhoe en el acto de fundación de Lacan. Además late debajo el tema de la resistencia al imperialismo americano. La internacional estaba en manos de los americanos y Lacan levanta la bandera de la resistencia europea contra estos. Parece una mina de referencias.
Lacan formaba parte de la sociedad francesa de psicoanálisis la cual quería incluirse en la internacional. La política de la internacional fue hacer una división en el seno de la Sociedad apartando a Lacan. Como consecuencia de esta “excomunión” Lacan se radicalizó. Esto pasa muy a menudo cuando mantener un rebelde dentro resulta molesto. La exclusión produce efectos liberadores que hacen que el excluido se radicalice. La expulsión de Lacan fue un error histórico por parte de la IPA, ya que, de haberse quedado dentro, hubiese estado limitado. En los diez años anteriores criticaba a la IPA, pero cuando se vio fuera, su enseñanza tomó una fuerza multiplicada. Ahora, ésta contingencia es nuestra historia misma: en vez de estar en la IPA, estamos en otros lugares. Al ser rechazado por la IPA, la elección de la escuela fue para Lacan una elección forzada. Y este texto comenta la elección forzada de Lacan, al que sólo le quedaba desaparecer del psicoanálisis o formar su propia escuela.
Es así como a los 63 años, después de un seminario de diez años, Lacan se vio forzado a decidir la creación de su propia escuela.
Pero la llamó Escuela Freudiana, para mostrar que no se trataba de una desviación del freudismo, que no se trataba de una escuela lacaniana, sino que era una escuela odiseista.
En el performativo dice: “Fundo la Escuela Francesa de Psicoanálisis”. Hay que ir al cuarto párrafo del preámbulo en la pág. 14, para ver: “Escuela Freudiana de París --título mantenido en reserva en el acto de fundación--” Lo divertido es que en el momento en que Lacan hace el performativo de la fundación de la Escuela Francesa de Psicoanálisis, funda la Escuela Freudiana de París escondida en la primera. Creo que, como era una apuesta y no sabía cómo iba a reaccionar la gente, no quería ensuciar el lindo título de Escuela Freudiana de París. Presentó primero una máscara y, al ver que la gente se reunía y trabajaba en eso, sacó de su bolsillo este otro título. Con la Escuela Europea no será así.
Este acto fue decidido por la IPA, fue su actitud la que hizo tomar esta decisión a Lacan. En el primer párrafo, donde dice: “Fundo –tan solo como siempre he estado en relación con la causa psicoanalítica—“, solamente lo he comprendido años después. Lacan me lo entregó en el año 74, sacó unos panfletos y me preguntó cuántos quería para mis compañeros. Era realmente militante. En aquel momento yo no conocía el contexto, lo conocí en el 77 cuando hice una recopilación de los textos de la época. Entonces ya había un grupo de alumnos suyos que querían salvar a Lacan y hacer una escuela de notables. Sin embargo semanas después, Lacan sacó este texto donde dice “fundo solo”, que, en el contexto, era decir que no estaba fundando con ellos, sino solo. Lacan se plantea como el “más uno” de la Escuela, no estando incluido en la serie de la Escuela. Además, es un tema de reflexiones infinitas, invita a pensar qué ha llevado a Lacan a esta soledad, es como una confesión, hay una referencia biográfica además de una referencia a la causa freudiana. Uno también puede plantearse si en relación a la causa analítica se está solo o no.
Sr. J. ALEMÁN: -la colectivización de la relación a la causa debe ser demostrada. Que efectivamente hay una relación a la causa que se constituye en soledad y el paso a lo colectivo debe ser demostrado históricamente.
Si, pero para mí, sería muy difícil escribir “tan solo como siempre he estado....” porque siempre he tenido compañeros en esto, pero hay algunos que están más solos que otros.
Sr. J. ALEMÁN: -el tema de la reconquista, de la persecución de la verdad por el poder, la odisea, siempre están acompañados de la dimensión de la soledad....
En la reconquista, los reyes católicos son dos. (Risas)
Los grandes herejes eran siempre quemados solos, las brujas podían ser quemadas en colectividad. No sé si hay una doctrina de la iglesia sobre los que debían ser quemados juntos o solos.
Sr. J. ALEMÁN: -el performativo y el “más uno” comportan la soledad.
Tratamos de hacer variaciones. Es verdad que Lacan dice que no hay sujeto colectivo de la enunciación, por eso no hay un acto de fundación de la Escuela Europea; yo no me considero fundador de la Escuela Europea, tampoco Eric Laurent; casi consideramos a Lacan el fundador. Nos referimos a este acto de fundación y continuamos con el movimiento que él lanzó con su “fundo”. ¿Cómo presentarlo? Primero era una deducción que la Escuela era necesaria y lo segundo fue decir: “existe”. El uno de septiembre tomar la decisión y el veintidós decir “existe”. Aquí no vino ninguna voz a repetir un “fundo”.
Este es el tema del “solo”, y Lacan comenta en la revista Scilicetla significación de este “solo”. Hay una diferencia entre estar solo y ser el único. En francés existe la ambigüedad. Uno que funda una escuela ya no está solo, se considera uno más en la lista de los miembros.
Podemos comentar también el fin de la frase: “cuya dirección ejerceré, personalmente, durante los cuatro años venideros, pues nada en el presente me impide responder por ella”. Bien, hay un error de traducción, no es “por ella” sino “por ellos”, por los años. Parece que, al final de los cuatro años alguien preguntó ¿ahora qué pasa con la dirección? Lacan miró para otro lado y continuó otros 16 años. –Se hablaba de la muerte de Lacan con muy poco tacto, era uno de los temas favoritos de los psicoanalistas franceses, mucho antes de que sucediera--. Podemos decir, entonces, que se comprometió por los cuatro años, pero no a salir después.
En la primera parte hay un significante que se destaca en el Acto de fundación. Es el significante “trabajo”. Se entiende que uno no entra en la escuela para descansar, sino para trabajar y trabajar:
“La escuela es un organismo en el que debe cumplirse un trabajo”...
“Este objetivo de trabajoes indisoluble de una formación que ha de dispensarse en ese movimiento de reconquista”...
“Quiénes acudan a esta Escuela se comprometerán a desempeñar una tareasometida a un control interno y externo”...
“Para la ejecución del trabajoadaptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo”...
“MAS UNA encargada de la selección, la discusión y el destino que se reservará al trabajode cada uno”...
“... nadie se considerará retrógrado por volver al rango de un trabajode base”...
“...crítica y control bajo las que todo trabajocontinuo estará sometido en la Escuela”...
“Estos trabajos, cuyo aspecto saliente es el cuestionamiento de la rutina establecida”...
“... un anuario reunirá los títulos y el resumen de los trabajos”...
“Se adherirá a la Escuela presentándose a ésta en un grupo de trabajoconstituido como hemos dicho”...
“El éxito de la Escuela se medirá por la presentación de trabajosque sean admisibles en su lugar”...
“La enseñanza del psicoanálisis no puede transmitirse de un sujeto al otro sino por las vías de una transferencia de trabajo”.(...)
Realmente parece un “stajanovismo”. Aquí no se trata de otra cosa que de trabajo, y de trabajo producido en carteles, es decir, en pequeños grupos. La Escuela es un grupo formado por grupos, y Lacan ejerció de “más uno” del grupo. Un trabajo sometido a una crítica y un control interno y externo. El control interno son los órganos de la Escuela que pueden hacer una selección del trabajo; decir control externo es decir que la Escuela está en contacto con el resto de la sociedad, al contrario de lo que ocurre con los grupos analíticos. Lacan había criticado la extraterritorialidad, en el pasado, de las sociedades analíticas que se encierran al resto de la cultura, de la ciencia, de los problemas sociales, etc. El control externo para Lacan significa que la Escuela debe tener un cuidado, una atención y una apertura al mundo contemporáneo. Ustedes recordarán el último artículo del “Syllabus” del Vaticano I, en el que se dice que la iglesia no debe reconciliarse con el mundo contemporáneo. Era el Papa Pío IX, el cual necesitó de un gran esfuerzo de actualización por parte de la Iglesia Católica. Aquí es todo lo contrario. La Escuela tiene una relación con la sociedad contemporánea, no de aceptación de sus valores, sino de presencia. Esto no es fácil, debo decir que la Escuela de la Causa Freudiana no ha asegurado esto en su desarrollo. Las pocas veces que se ha pretendido tener relaciones con la gente de fuera no se ha logrado, hay un rechazo enorme. Creo que podrá ser distinto con la Escuela Europea. En este sentido, la Biblioteca de la Sección de Cataluña quiere tener una gran apertura al exterior, y este ejemplo puede hacer cambiar algo en París.
La repetición de la palabra trabajo viene a cubrir la falta de otro significante que no está en ese lugar. Decir que la Escuela es un órgano de trabajo, es decir que no es un órgano de reconocimiento de los analistas. Si hay un reconocimiento que se efectúa en la Escuela es el reconocimiento del trabajo. Lacan asegura que el trabajo será reconocido: “nada será escatimado para que todo cuanto hagan de válido tenga la repercusión que merece y en el lugar que convenga.” Es una promesa del reconocimiento del trabajo.
Otro punto muy interesante es que la entrada en esta Escuela no será uno por uno sino en carteles, pequeños grupos de trabajo, que declaran un trabajo que quieren hacer en la Escuela. En el primer anuario de ésta parecía el catálogo de los carteles. Más tarde se convirtió en un anuario mucho más clásico. La Escuela Europea podría recuperar este ejemplo del primer anuario.
Hay un tema que no puedo comentar a fondo, es el de la permutación y organización en la Escuela. Diremos algo de las tres secciones en que Lacan dividió su Escuela.
Primero distingue Lacan entre la disciplina pura y la disciplina aplicada, es decir, un modelo epistemológico.
- el psicoanálisis puro.
- el psicoanálisis aplicado.
- el psicoanálisis en la ciencia, el psicoanálisis como saber.
La distinción entre el psicoanálisis puro y el psicoanálisis aplicado es coherente desde el punto de vista según el cual lo terapéutico pertenece al psicoanálisis aplicado. El psicoanálisis puro no es como tal terapéutico, lo terapéutico es un efecto secundario del proceso analítico. Lacan organiza su Escuela según ese principio, de ahí que la meta propia de un análisis no es la curación, este tema no tiene sentido en psicoanálisis. Con el tema de la castración se insiste sobre lo incurable y se trata más de ceñir algo incurable en el sujeto que de prometer una curación completa. Curar no es la finalidad del psicoanálisis, el analista tiene que tener cuidado con su deseo de curar. Esto está también en Freud cuando previene contra el furor sanandi.
Tomaré algunos párrafos de estas tres secciones.
En la sección de psicoanálisis puro (pág.9), Lacan dice: “Praxis y doctrina del psicoanálisis propiamente dicho”. El término praxis pertenece a la época del marxismo, época en la que había una mezcla de discursos muy interesantes. Hay también muchos guiños a los althusserianos, por ejemplo cuando Lacan habla de una praxis de la teoría, o en la pág. 14 cuando dice: “el mero nombre de Freud, con la esperanza de verdad que lleva sea considerado por enfrentarse con el nombre de Marx”. Era esa época en donde el nombre de Marx parecía una garantía de algo efectivo. Más adelante, en la pág. 15, dice: “el marxismo fracasa en dar cuenta de un poder cada vez más desmesurado y loco en cuanto a lo político.” Así pues la palabra praxis se puede comentar.
En el segundo párrafo de la sección de psicoanálisis puro, Lacan habla de “los problemas de urgente planteamiento acerca de todos los desenlaces del didáctico”. Ahí propone que los problemas del análisis didáctico se pueden resolver mediante “una confrontación sostenida entre personas con experiencia del didáctico y candidatos en formación”. Esto esclarece las cosas, antes se esperaba resolver el problema del didáctico mediante una confrontación sostenida únicamente entre personas didactas, Lacan en el 64 dice que hay que discutir con los candidatos mismos, y esto es una anticipación del pase. En esa frase, se ve que busca una solución a lo que es un final de análisis no a través de la discusión entre los analistas sino algo que pasa entre los psicoanalistas y los analizantes.
Más adelante, en la pág. 16, es así de claro: “Proseguir en las coartadas el desconocimiento que se escuda aquí con falsos documentos, exige el encuentro de lo más valedero de una experiencia personal con aquellos que la conminarán a confesarse, considerándola un bien común”. Esto es como una anticipación del pase. Exigir, conminar, a la gente que termina un análisis, a que testimonie de ello. La Escuela va a requerir, como un servicio a ésta y al saber, que testimonien de los cambios que se han producido en ellos durante la experiencia y que nadie como ellos puede saber. El analista no puede saberlos. Se sabe que el analista en el límite puede ser un tonto. Freud pudo hacer su análisis con Fliess que solo pensaba en la nariz, y esto por falta de olfato. Al límite es la prueba experimental de que toda la experiencia analítica como subjetivación, está en el paciente. No se puede saber nada de lo que es un final de análisis escuchando al analista, él tiene su opinión pero no tiene no tiene de ninguna manera la última palabra. Es muy notable como Lacan presenta lo que es la anticipación del pase. La Escuela debe captar lo más íntimo de la experiencia para hacer de eso un bien común.” “Bien común” es una expresión hegeliana, transformar lo particular en lo universal. Se trata de preguntar en el pase a alguien que ha realizado un análisis qué le hace pensar que ha acabado, qué cambios y en qué estado de perfección tú crees estar para presentarte como analista efectivo. Las palabras de Lacan son muy fuertes. Es un bien común, no es obligación, pero pueden ofrecer las dificultades de su tratamiento a la ciencia. De la misma manera que se ofrece el cuerpo a la ciencia una vez muerto se puede ofrecer el inconsciente en el momento en que se piense que eso está pasado para uno. Se trata de ofrecer el cadáver del inconsciente al examen científico, es útil no perder ese inconsciente cadavérico y reciclarlo con otro cadáveres de inconsciente en el pase. En la propuesta del pase tres años después, dice: “los que quieran presentarse a ese examen lo van a hacer”. Ofrecen su sufrimiento por la ciencia. Ofrecen la historia de su inconsciente a la ciencia. Es una cuestión utilitarista, recuperamos los cadáveres de inconscientes en el pase.
Son muy valiosas las expresiones de Lacan cuando confiesa lo que ha pasado con su deseo de saber al sentir que a pesar de ser analista, de haber conducido durante muchas curas analíticas hasta el final, no sabía lo que había pasado de forma completa y quería obtener un testimonio en otro encuadre. En el pase se trata de recuperar un poco más sobre lo que no se puede recuperar.
“Las propias autoridades científicas son aquí el rehén de un pacto de carencia que hace que ya no se pueda esperar desde fuera una exigencia de control que estaría a la orden del día en cualquier otra parte.”
Lacan se lamenta de que las autoridades no obliguen a los psicoanalistas a testimoniar lo que hacen. Esto es extraordinario, no dice: quedémonos entre nosotros sin responder a nadie y, si el Estado nos llama, no nos damos por enterados; al contrario, considera una carencia en las autoridades científicas que no exijan explicaciones a los analistas, parece que hubiera querido un premio Nobel de psicoanálisis y luego el jurado hubiera dicho no hay nada para dar como premio. Lamenta Lacan la falta de control por parte del Estado, y ahora tratamos de protegernos de las intrusiones, pero hay algo que no es tan malo en estas exigencias del Estado. Por ejemplo, nuestros amigos italianos, si han logrado reunirse y si es probable que formen un grupo de la Escuela Europea, es por miedo al Estado, porque si se odian bastante entre ellos no hubiesen trabajado juntos.
Es decir, que la famosa ley ha sido una ayuda, y al señor Ossicini habría que hacerlo presidente de honor de la sección italiana. Esto es la anticipación del pase en el Acto de fundación.
Volvemos a la página nueve en el párrafo tres. Lacan considera como un caso particular de la responsabilidad de la Escuela la entrada control de los pacientes cuando ejercen el análisis. A pesar de todo lo que hay de regularización de la práctica en ese acto de fundación, hay algo que suprime los reglamentos, pero a la vez se mantiene la exigencia de control, de la supervisión, como responsabilidad de la Escuela. Para nosotros es una sorpresa enterarnos que en otros lugares la práctica de la supervisión es algo dispensable, que de vez en cuando uno iba a ver a un colega, cuando la práctica en Francia es ir todas las semanas como algo muy necesario. No voy a desarrollar el punto, pero la formación es una responsabilidad de la Escuela, no se trata de la formación con un analista miembro de la Escuela, sino una formación que es responsabilidad de la Escuela en su conjunto. Lacan se ofrece al control de su escuela cuando dice (tercer párrafo antes del final de la página 9): “Serán propuestos al estudio así instaurado los rasgos por los que yo mismo rompocon los estándares afirmados en la prácticadidáctica, así como los efectos que se imputan a mi enseñanza sobre el curso de mis análisis cuando se da el caso en que, a título de alumnos, mis analizados asisten a ella” .Así pues, la palabra “rompo” es la palabra clave para la Escuela junto con la palabra trabajo. Cuando Lacan al final de ese párrafo habla de “la inducción misma a la que apunta mi enseñanza”, se refiere a lo que va a llamar en la nota adjunta la “transferencia de trabajo”. Se trata de una enseñanza no encerrada en sí misma sino que propone efectos fuera de ella, de inducción a los otros a hacer ese trabajo.
Pasamos a la “Sección de psicoanálisis aplicado”, es la sección de los médicos. Es una suerte de ghetto de los médicos, donde van a estudiar la información psiquiátrica y la prospección médica. Debe ser algo de la época.
La tercera sección, “de recensión del campo freudiano”, se refiere a la inscripción del psicoanálisis en el saber; se trata de la contribución del psicoanálisis al saber. Y también del esclarecimiento de “los principios por los que la praxis analítica debe recibir en la ciencia su estatuto”. Esta es la pretensión de Lacan en su seminario de “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”. ¿Cuál es la relación del psicoanálisis con la ciencia, cómo esclarecer el estatuto del psicoanalista y cómo justificarlo frente a la ciencia?
La construcción de la Escuela se hace frente a un tribunal de la inquisición de la ciencia, como si los analistas que se sienten amenazados y sobrepasados por el discurso de la ciencia, estuvieran obligados a justificar lo que hace. Lacan repite que el estatuto del psicoanálisis no podría ser el de una experiencia inefable. Este es su punto de vista desde “Función y campo de la palabra y del lenguaje”, del año 1953.
Una breve referencia a su nota sobre la praxis de la teoría y sobre las afinidades que trazan las ciencias que llamamos conjeturales. Desde el 53, Lacan siempre ha tratado de conectar el psicoanálisis con las ciencias conjeturales, ciencias humanas en tanto que no son ciencias exactas, pero que toman en cuenta el factor humano o el de contingencia. Lo que Lacan llama ciencia conjetural es la versión científica del arte de prudencia de Baltasar Gracián. La teoría matemática de los juegos es como un arte matemático de la prudencia, que dice por ejemplo, en tal juego esa es la estrategia mejor. Es como una ciencia de la prudencia a partir de un cálculo de probabilidad, de tal manera que es todo un campo a explorar, desde el arte clásico de la prudencia hasta la teoría matemática de los juegos, una prudencia matemática.
Observamos que Lacan lo ha previsto todo, es un gran realista a la vez que organizados: “Los fondos financieros constituidos primero por la contribución de los miembros de la Escuela, por las subvenciones que ésta obtendrá eventualmente, y aun por los servicios que prestará como Escuela, estarán enteramente destinados a su esfuerzo de publicación”.
La importancia de lo escrito, la importancia de la contribución de la Escuela al saber son de un gran realismo. Se adivina la intención de Lacan de obtener para su Escuela un reconocimiento de utilidad pública, que implica una comunicación con los órganos estatales. Del anuario dice: “reunirá los títulos y el resumen de los trabajos de la Escuela, cualquiera que sea el medio en que se hayan publicado....”. No considera el anuario como un método solamente de listar los analistas, sino que concibe el anuario de la Escuela como los de la Escuela de Altos Estudios, que son anuarios científicos de trabajo. Sería interesante para la nueva escuela plantearse si convendría hacer un anuario así, un anuario de trabajos y no solamente de de direcciones y teléfonos para ser llamados por pacientes.
Tercer párrafo de la página 11: “La adhesión a la Escuela supone la presentación a ésta en un grupo de trabajo constituido como hemos dicho”. Hay que hacer notar que, en el 64, la entrada en la Escuela se hace grupalmente, no a título personal sino como miembro de un conjunto. Opuesto a este modo de entrada podemos considerar el propuesto en el 73 en la “Nota italiana”, texto dirigido al grupo italiano que estaba por constituirse, donde dice que se entrará en la Escuela a través del pase. Es lo contrario del modo del 64. Uno es grupal, el otro es el máximo del uno por uno. Hay que decir en favor del modo del 64 que ha funcionado, mientras que el modo del 73 no ha funcionado nunca. Cabría preguntarse si Lacan lo propuso para que no funcionara, como una manera de que no formaran un grupo. Existe una tensión entre estos dos modos de entrada. El que se realizó históricamente es ninguno. En la Escuela Freudiana del 64 nadie se presentó en forma de carteles, salvo el cartel que presentamos de la École Normale Supérieure; fuimos los únicos porque estábamos disciplinados y habíamos leído que Lacan quería que nos presentáramos en forma de carteles y lo hicimos en un gran cartel de doce personas, nos presentamos así, los únicos. De forma que el modo histórico fue ninguno de los dos. / Se debe decidir sin embargo rápido cómo será el modo de entrada en la nueva escuela, habrá que opinar acerca de esto. Pero en relación a lo dicho por Lacan en este texto indicaría que puede haber cierta discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace. No hay que retroceder ante la discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace porque es invevitable. Pero lo que se dice tiene incidencia sobre lo que se hace: a pesar de que la entrada grupal no se ha realizado, ha dado un cierto tono general a la Escuela, una baja de narcisismo; no era “yo soy miembro”, sino que era algo más colectivo. Ahora el problema es distinto, Lacan trataba de alargar un poco la lista; sin embargo veinticinco años después, la lista de la Escuela Europea puede ser un anuario enorme si no tenemos el cuidado de darle una estructura. Son problemas de coyuntura.
Sra. M. FERNÁNDEZ BLANCO: - Cuando UD. Menciona que en el acto de fundación está implícita una anticipación del mecanismo del pase, mencionó que en definitiva es el analizante quien tiene un saber sobre lo que sucede en su análisis y los cambios efectivos que éste procura. Cuando se formaliza el mecanismo del pase por parte de Lacan, este mecanismo incluye la existencia de unos pasadores que recogerían el testimonio del pasante y lo transmitirían a un jurado que decidiría si efectivamente ese sujeto había finalizado o no el análisis. Esto supone que la experiencia es transmisible, que no es inefable, pero qué es lo que presupone que tanto los pasadores como el jurado –usando la metáfora suya- no serán tan tontos como el analista, es decir, que realmente podrán extraer un saber efectivo y un saber útil para el desarrollo del psicoanálisis.
Sr. HILARIO CID: - Es bastante incomprensible que el Lacan del escrito “Situación del psicoanálisis y formación del psicoanalista en 1956” o el Lacan del seminario de la Ética pertenezca a la IPA. La tensión se palpa en los textos institucionales pero yo le quería proponer una idea: si el “acto de fundación” de Lacan no es el producto del propio pase de Lacan; fíjese que le hablo del 56, es el prototipo del Guerrero Aplicado, pero como un producto de su propio pase es el Acto de Fundación porque justamente Lacan hacía lo que tenía que hacer.
Creo que cada pregunta debería contener su modo de solucionarse, es decir, que hay preguntas que se podrían responder con una referencia u otra, pero hay preguntas que no pueden responder si no es inventando cosas y es una ficción linda, si la quiere desarrollar en la ficción es el resultado del pase de Lacan, no tengo ninguna objeción que hacerle, pero no es una pregunta susceptible de una respuesta exacta o falsa.
Sr. HILARIO CID: -No, yo quería enlazar un poco el debate de ayer, donde Lacan era el prototipo del Guerrero Aplicado en su debate con la IPA.
Cómo se puede decir que en este momento “desupone” el saber a la IPA definitivamente, se puede decir que termina en Lacan lo que queda de transferencia con la asociación internacional creada por Freud; hasta ese momento quería reincorporarse dentro, nunca en realidad quería salir, quería salir de la Sociedad de París pero quería conservar su lugar en la Internacional. La IPA dijo: como usted ha dimitido de la Sociedad de París, usted no puede ser miembro. Durante diez años Lacan y sus compañeros trataron de volver, y puede decirse que a partir de ese momento considera definitiva la desviación de la IPA.
Sr. HILARIO CID: -Pienso que a partir de ahí Lacan, como usted muy bien dice, no retoma ya los textos de Freud uno a uno.
Si usted quiere decir que es como un pase de Lacan. Bien, no tengo ninguna objeción que hacerle.
En cuanto a la primera pregunta, por qué los pasadores y por qué no serían tontos como el analista. No he dicho que el analista sea necesariamente tonto, sino que al fin, el todo de la subjetivación de la experiencia puede estar del lado del analizante. Hay que rectificar también que generalmente el testimonio del analizante sobre su análisis no tiene ninguna garantía de verdad, es decir, que como existe un testimonio infiltrado de transferencia, hay, por ejemplo, relatos de cura por parte de analizantes realmente, porque eso es límite, hay solamente relatos de cura por parte de analizantes cuando analista es famoso y en realidad hablan del analista y no de su propia cura; Pierre Rey cuando habla de su análisis, habla un poco de él, pero tiene interés sólo porque se trata de Lacan; Jean Louis Golda también habla de Lacan en el suyo. Y también hay varios analizantes de Freud que lo hicieron, Gardiner o Vortis, ¡es Freud quien interesa! Hay una cierta dimensión donde el testimonio del analizante sobre su análisis no tiene ninguna utilidad científica. Por el contrario es del analista de quien se espera la clínica del caso, los períodos del análisis, una periodización, etc.; pero es distinto en ese caso porque se trata de un sujeto que supuestamente ha salido de la transferencia, o que tiene otra relación con la transferencia.
Ahora, la cuestión es -- he tratado ello en las jornadas de otoño de la Escuela de la Causa, el seis de Octubre --: si se puede salir de la transferencia, si el pase, el final de análisis, es salir de la transferencia, ¡con dios! Transferencia. Mi opinión es que no, que no hay grado cero de la transferencia. Pero a pesar de eso existe la idea de que al final del análisis el sujeto tiene otra relación con la transferencia y que en esa otra relación es susceptible de decir, sí, algo original y válido sobre su experiencia analítica. No estoy desarrollando el tema, complejo, de cuándo un testimonio es considerado válido en el análisis, si cuándo es testimonio de analista o cuando es testimonio de analizante; esto se invierte al final del análisis; antes del final del análisis el testimonio válido es el del analista y no el del analizante, pero al final del análisis hay algo que escapa al analista y sólo el analizante puede dar testimonio de ello.
Segundo: los pasadores. Eso resulta muy paradójico porque estamos en una universidad. Aquí normalmente, se trata de un jurado y de un examen de capacidad; los profesores están en la mesa, el candidato está un poco más bajo. El pequeño candidato presenta lo que puede hacer. Cada profesor tiene la tesis, mira con cierto desprecio pero con comprensión, recuerda su propia tesis y lo que sufrió. Es necesario hacer sufrir un poco al candidato, el candidato espera eso y si no le hacen sufrir se siente decepcionado porque no se interesan por su trabajo - - es un sistema de tortura institucionalizada del que no se puede salir- -. Y al final de dice: usted es cono nosotros, no tanto, pero con la benevolencia del jurado, usted es doctor también. Es lo clásico del jurado.
Lacan a la vez acepta lo que hay en la estructura del examen de aptitud, de capacidad, pero a la vez se subvierte interponiendo los pasadores, lo que es bastante imposible en un examen universitario; no podría uno imaginar a dos estudiantes que van a ver a un tercero, etc., pero es para imaginárselo: un estudiante termina su tesis, lo testimonia a la universidad, y la universidad, y la universidad le envía a dos estudiantes que están en el curso de terminar una tesis pero que no la han terminado aún, que están en el paso antes - - quizás lo vamos a hacer ahora en las universidades, no sé- - y entrevistan al candidato que ha terminado su tesis y vuelven enfrente del jurado a decir lo que piensan de lo que ha dicho de su trabajo. Para Lacan el pasador es como el candidato que no ha terminado su tesis pero que está trabajando sobre su tesis. Lacan dice que primero van a obtener un testimonio que un jurado no puede obtener, porque cuando está en el aula magna ante un jurado ¿qué puede hacer un candidato sino tratar de demostrar que es tan bueno y tan digno como los otros?, es decir, conformarse a los estándares de los que están un paso por adelante; la subversión de Lacan es hacerlo entrevistar por los que están un paso más atrás y hacer que la causa del pasante sea defendida por los que están un paso detrás. No se trata: usted es un pequeño candidato; voy a cogerlo de la mano para llevarlo con los profesores, sino que son los de atrás los que impulsan a cada uno de ellos hacia adelante. Es más aún, se trata de un dispositivo que combina, que articula la elección, la sanción de la capacidad de los que van por delante con la participación de los que impulsan desde atrás.
Tercer punto: los pasadores entran en el dispositivo como tontos, Lacan dice que deben tomar un testimonio y testimoniar también de lo que le hace a ellos escuchar eso; lo que se puede entender, un candidato que está terminando su tesis habla con uno que ha terminado ya su tesis. Es apasionante para él ver que es el “paso adelante” para él mismo. Y puede testimoniar de lo que le ocurre si siente que realmente es un “paso adelante”. Un profesor ya no recuerda esas cosas; hay que tener alguien muy cerca y un paso detrás para obtener algo muy especial y este sentido es como una placa sensible. Es decir que el papel de placa sensible parece que funciona.
Cuarto punto. Lacan añade que lo encantador del dispositivo es que tiene la misma estructura que el “Witz”, que los chistes. El pasante cuenta su historia a los pasadores y los pasadores repiten su historia al jurado, es ya una estructura de transmisión como usted ha dicho, es decir, que todo lo que fue la historia trágica del pasante -- como de todo el mundo -- se transforma a través de esto en comedia, en cierto modo, lo he dicho en París este mes, contra el tono dramático, trágico que parece siempre necesario cuando se habla del pase, que eso es de lo peor de la herencia de la Escuela Freudiana de París, que pretende que hay que hablar del pase con los trémolos en la voz. No se trata de un drama. Si hubo una tragedia debió ser antes del pase; el pase significa que uno ha pasado de la tragedia de su historia personal al aspecto de la comedia, que es mucho más profundo que la tragedia. Lacan ha dicho siempre que la comedia es más profunda que la tragedia. Si se pretende continuar la tragedia en el pase, no hay que hacerlo. El pase se puede hacer en el momento en que el sujeto tiene esa distancia con su experiencia y le permite ver que su vida trágica ha sido dominada por algunos significantes que jugaban entre ellos mismos; que algunas palabras hacían chistes entre ellas. Eso no es terrible decirlo. Al contrario, lo terrible estaba antes.
El pase significa precisamente eso, que con los impases de mi existencia he logrado hacer una comedia. Como Molière, que con la infidelidad de su mujer, con su enfermedad, ha hecho reír a toda Francia y a todo el mundo por varios siglos. Considero que Molière ha hecho el pase. (Esto es una pregunta de las que no se pueden resolver, casi la más interesante). Además, todo el análisis es una cosa que parece asocial, es decir, el sujeto se separa del resto de la gente, y con el pase es como si volviera a la comunidad. Volver a hacer de su historia, confidencialmente contada a una persona, un bien común. Por eso los dos pasadores son como en Hamlet, Rosencrantz y Guildenstern, dos que representan a toda la sociedad humana, lo mismo en Becket; dos no demasiado inteligentes para representar a la sociedad humana. Los pasadores pueden ser inteligentes, pero funcionalmente son los representantes de la sociedad, de lo común y son elegidos al azar, es decir, no por los méritos extraordinarios que tienen; hay una lista de pasadores elegida por los AE en la Escuela de Lacan y después ha sido al zar.
Hemos visto en la Escuela de la Causa que el jurado, o algunos miembros del jurado, analistas confirmados pasan le tiempo hablando y nos envían pasadores estúpidos que no saben. Pero eso es funcional porque al límite ellos querían ver al pasante directamente. Funcionalmente se quejan de que los pasadores no saben hacerlo bien. Lo considero un error y creo también que hubo error en la práctica de los primeros pases en la Escuela de Lacan. Fueron muy rápidos, dos o tres entrevistas con los pasadores no más. Esto al principio, después hubo como una tendencia a alargar los pases, es decir, entrevistas de horas de duración entre los pasadores, un pasador y el pasante durante un año o año y medio. Esto me parece una perversión del proceso, porque si se quiere reintroducir el análisis en el pase hay que analizarse, y si se pretende revivir completamente los sufrimientos del análisis, entonces, hay que continuar el análisis; el pase me parece que debía ser algo mucho más rápido, mucho más “reducción de los dignificantes”, es difícil dar un modelo, todo se debe aceptar, muchas variedades; la experiencia analítica es una cosa muy regularizada, con una estructura muy fuerte, el pase no. Hay todo un lugar para la invención, Lacan ha dejado mucho lugar para la invención. Han pasado ya veintitrés años desde el 67 y tenemos una pequeña experiencia de esta cuestión.
Mi conclusión personal es que hay que conservar el carácter rápido y no dramático del pase, lo que no impide que el pase sea para los sujetos que lo hacen algo rudo, difícil y una verdadera experiencia, porque empezar a hablar de lo más íntimo a casi un desconocido.... Y eso es lo que se logra hacer, por eso necesitamos una escuela bastante grande, pues hacer el pase en un grupo de veinte personas es imposible. Es necesario que sea más amplio, lo mejor. Hablar de lo más íntimo a un desconocido no es lo mismo que hablar a un analista que uno ha elegido y al que ha pagado por eso. No he conocido pasantes que consideren que eso, que para cada uno tiene su peso, es un artificio sin fundamento.
Sr. J. M. CID: -Si me permite, Monsieur Miller, le haré un paralelismo de este tema, el paralelismo en la universidad que todo el mundo ya lo conoce es que cuando uno presenta una tesis de doctorado, todo el mundo tiene quince días para poder leer esa tesis y poder hacer, digamos, mención a los errores o a lo que considera esa persona que haga esa mención, o sea, de hecho ya existe un cierto modo de regular ese tipo de pase.
Lacan hacía una cierta llamada a los althusserianos de esta época, contra el revisionismo de la teoría freudiana. Después Lacan ha relativizado su referencia a la verdad, es decir, hay un primer período de su enseñanza donde desarrolla la verdad en contra del saber, tema clásico; y una inversión después donde considera la verdad como en la lógica matemática una pura función, un puro efecto de un sistema de saber, de un sistema significante. Así pues, en la certeza podemos ver una alusión a la pregunta que usted plantea ¿quién te lo ha dicho?, ¿qué Otro te ha dicho en tu análisis que eras un alaista?, ¿de dónde te viene esa certeza? Es una cuestión que se le puede plantear a Lacan mismo. Y él tiene la respuesta que ya he dicho, cuando plantea la cuestión de la relación de la fundación de su Escuela con la enseñanza que no deja sin garantía la decisión de su acto. Lacan dice: “lo que garantiza lo que estoy diciendo, y estoy diciendo que este es el sentido verdadero de Freud, lo que lo garantiza es el trabajo paso a paso que he hecho durante diez años”. Es decir, que no es una persona que llega diciendo soy la verdad, es un trabajador que ha presentado un trabajo argumentado por diez años y que considera su enunciación no sin garantía. Es siempre coyuntural, es siempre nacträglich, après-coup, como se garantiza.
Nosotros, por ejemplo ¿qué podemos responder a la creación de la Escuela Europea que se presenta como continuidad del 64?
Es como si, après-couptambién, verificáramos lo que Lacan decía en el 64. Para mí ese texto sigue siendo operativo y esta reunión también forma parte de la historia de este texto. Sería interesante hablar de eso de forma borgesiana: que este texto ha sido escrito para esta ocasión y las otras que van a venir, es un mito, seguramente es un mito, pero es un lindo mito. Hay algo irreductible en la mitificación, un resto irreductible de mitificación en la palabra humana y es preciso maniobrar, jugar con ello.
Hay en la Escuela ciertos rasgos de secta, segura de sí misma e intolerante, en lo que Lacan dice para empezar su reconquista. Hay que pensar en quien lo decía. Era un hombre de sesenta y tres años que después de haber consagrado su vida al psicoanálisis, después de haber formado analistas, haberles dado un seminario en una sala no más grande que esta - - seminarios que se leen en todo el mundo veinticinco años después, y de los que aún se espera su publicación - -, después de haber dado todo esto a esa gente, a los sesenta y tres años habla con muchos de sus alumnos y se encuentra con treinta fieles. Dice “estamos” y “vamos a reconquistar”. Así pues, hace lo que puede para continuar, no lo dice desde una posición de fuerza, lo que sería un discurso intolerante, lo dice desde una posición de debilidad objetiva.
Del mismo modo que cuando Stalin preguntaba ¿y el Papa cuántas divisiones?, se podría decir: la reconquista del Campo Freudiano ¿y con cuántas divisiones cuenta? Lacan dice sin embargo: no quiero una lista numerosa, que por otra parte no tenía. Ahí, eso forma parte del contexto de la enunciación. Tenía una posición de debilidad material muy grande al tiempo que una gran confianza en sí mismo y en la enseñanza que podía desarrollar con la condición de que la gente le permitiera hacerlo. Y es por eso que algunas frases que serían insoportables en una persona en una posición de gran poder, son distintas cuando se considera la posición efectiva de Lacan en ese momento. Hubiera podido consentir en callarse. No lo hizo y esto abrió un espacio dentro del cual estamos ahora.
Sr. H. MONTEVERDE: -Quería comentarle una cuestión un poco lateral, fue cuando usted presentó -y luego discutió con Alemán- el inconsciente como cadáver, ¿podemos pensar lo real como un cadáver? Porque si pensamos lo real como un cadáver, cosa que no creo, no es mi posición en este momento: la Escuela sería un intento de resucitar ese real para extraer al analista de una posición clínica u otra cosa.
Una cosa macabra eso de la Escuela. Lo del cadáver fue una improvisación que ahora debo defender: por ejemplo, en francés cuando una botella se ha terminado de beber se dice un cadáver de botella, ¿no se dice en castellano? Se da en la literatura clásica, cuando beben mucho aparece cadáveres de botella. Se trata de cadáver en ese sentido: uno ha bebido su copa hasta la hez, ha terminado su análisis y se queda el cadáver de la botella. Veo bien que en la condición del pase el pasante puede dejar los despojos, hacer una mutación y transformarse en mariposa.
Sr. HILARIO CID: -En efecto la Escuela le dice al pasante “tú eres analista”, pero durante tres anios. Me parece que en la Escuela Freudiana de París el título era permanente, pero Maud Mannoni hizo una propuesta de que el título fuera.... y lacan no la aceptó porque la posición de Maud Mannoni era que las posiciones no se consolidaran, una de las razones que da Lacan era no encastrar en la casta de los A. E. No sé yo hasta qué punto era una oposición suficiente, porque hablando del cadáver a los tres anios resucita como Lázaro...
Lacan en el ochenta decidió que el título de A.E. se transformaría en título transitorio, no sé si es una decisión fundamental o si.... El ocho de octubre propuse a la Escuela de la Causa Freudiana reabrir la cuestión porque produce un cierto desequilibrio en la Escuela: están los A.M. que son los analistas supuestamente experimentados y que no tienen el contrapeso de la nominación a través de la vía del pase, no tienen un contrapeso permanente, tienen un contrapeso transitorio. En el sesenta y siete era para lacan un título permanente, después se convirtió en título transitorio. Para Lacan hay dos vías de selección interna en la Escuela, dos vías de reconocimiento de los analistas; la vía donde los analistas se reconocen a partir de la práctica que tienen y la vía donde se reconocen a partir del propio análisis. Son dos órdenes distintos, uno el de los anios y la experiencia, el otro el del pase; son dos modos de selección de los analistas. Me parece ahora muy importante que sean los dos títulos permanentes, pero en la Escuela de la Causa Freudiana, que ya tiene diez anios, cambiar una cosa precisa de debate...
Sr. HILARIO CID: -La Escuela Europea tiene sus problemas entonces.
Sí, pero el problema consiste en no hacer lo mismo que la Escuela de la Causa si queremos un vínculo fuerte entre los dos, de tal manera que no sería malo abrir un debate general.
Sr. JORGE ALEMÁN: - En el documento que usted fue comentando se hace mención al término de ciencias conjeturales, y me parece que en el año sesenta y cuatro había una coyuntura -si se puede decir así- favorable a este término, el concepto mismo de praxis hace alusión a esto; la etnología, la antropología estructural, la lingüística, el marxismo, el psicoanálisis configuraban un conjunto que se podía denominar ciencias conjeturales, pero me parece también cierto que muchos anios después hay una declinación de ese término o de ese conjunto de ciencias y hoy en día dada la implicación de la ciencia con la tecnología y con el modo de de producción económico las denominadas ciencias conjeturales se han quedado en un proyecto en ciernes, en ese sentido cuando decimos que se trata de someter al psicoanálisis al control de la ciencia y ofrecerlo a su debate, en este caso y el año 1990 de qué ciencias se trata, en que sitio la ciencia va a poder conformar su tribunal y ofrecerse a la interlocución con el psicoanálisis, de qué manera ese diálogo en donde se tiene que hacer presente de algún modo la objeción del psicoanálisis al estatuto mismo de la ciencia puede tener su lugar, y cómo esa no es solo una frase hecha para el gusto de los psicoanalistas sino que tiene un modo de encarnarse históricamente.
Es una observación cruel la que usted hace. Es verdad que eso es lo que hace del acto de fundación un texto con una fecha histórica, porque la coyuntura de la ciencia es muy distinta ahora. El capitalismo ha transformado mucho más profundamente el mundo en que vivimos. Piénsese por ejemplo en la España del sesenta y cuatro y la España de hoy. Cuando la escuela de la Causa mantiene el ofrecer el psicoanálisis al control, al debate científico, es como un resto de los anios sesenta, algo que esperamos, pero la ciencia está mucho más fragmentada y especializada que en los sesenta, en los que la lógica matemática tenía, por ejemplo, una cierta unidad. Ahora, cuando está realmente matematizada, nadie domina ya la lógica matemática en su conjunto, de manera que es verdad que resulta como una frase hecha que no tiene una encarnación evidente. Además, es verdad que sería muy peligroso hoy esperar algo del estado, invitarse a una intrusión como hace Lacan, pero la coyuntura puede cambiar, estamos en u n momento también histórico que no impide la dirección epistémica del psicoanálisis. También en el sesenta y cuatro Lacan veía con optimismo la fuerza del psicoanálisis y su potencialidad frente al malestar en la cultura; en el sesenta y ocho, en textos que ustedes van a comentar concluye, cuando habla de su fracaso del cincuenta y tres, diciendo: “cuando el psicoanálisis hubiera sido vencido por el malestar en la cultura, algunos o alguien retomará las indicaciones de mis escritos”, en un tono de anticipación de la derrota del psicoanálisis. Y después del setenta y cuatro dice: “será el discurso analítico el que venza”. Es decir, Lacan ha hecho profecías en pro y en contra como hacen todos los buenos profetas. Si uno quiere ser un buen profeta ha de hacer profecías de un lado y de otro de manera que haya siempre una referencia que convenga.
Sr. M. DURO: -Quería preguntar en esa misma línea de que sería bueno que el al psicoanálisis el Estado le preguntara y supiera, me acordaba de de como para los griegos la dualidad physis noumeno es algo que se pierde, la sofística es la que primero denuncia eso, la patria perdida de los griegos, no sé si cabe en esa tentativa de restitución, es decir esperar del Estado, de la ley.
Creo que lo que quiere decir Lacan no es abrir las puertas del Campo Freudiano a las fuerzas del Estado, aunque haya algo de eso en ese texto. Porque, ¿cuál es la situación?
El Campo Freudiano está ocupado por las fuerzas de la IPA, hay solamente un reducto de Lacan, de la Escuela que trata de impedir a los invasores que terminen las conquistas del Campo Freudiano. En tal situación, tiene sentido decir: si ustedes continúan así voy a abrir las puertas, que vengan las túnicas azules del Estado.
Ustedes han conquistado el campo Freudiano, pero el Estado puede venir y preguntarles qué hacen en ese Campo Freudiano y si tienen derecho a ocuparlo.
También hemos de contar con el deseo. Sería demasiado cómodo para los analistas rechazar todo pedido de dar cuenta de lo que hacen porque el psicoanálisis no tiene nada que ver con cualquier cosa en el mundo, es un territorio abstracto, es un territorio en el aire, una isla, es un platillo volante y estamos en el país freudiano y tenemos una soberanía completa, una Albania de.... y no tenemos nada que ver con nadie. Al contrario, Lacan ha insistido siempre sobre la idea de dar cuenta, “hay que ver dar cuenta a ..” Y por otra parte hay que decir que el Estado, progresivamente, ha captado las disciplinas del saber. En el tiempo de los griegos estaban las escuelas no regularizadas por el Estado, y Lacan hace referencia a las escuelas antiguas. No sabemos exactamente el modo en que ocurría, pero había como una libertad de distribución de ese saber. Es a partir del siglo XIII cuando se impone la idea de universidad, de la Universidad, es decir un esfuerzo decidido del Estado manteniendo algunos privilegios a la universidad, privilegios de extraterritorialidad, de manera que la universidad pueda producir los elementos necesarios para la construcción del Estado. Más adelante fue un trabajo de captar, por ejemplo, la medicina. En un momento del s. XVII, se constituyen las grandes academias de medicina, de las ciencias; primero como “Sociedades de espíritus sublimes” y poco a poco se transforman en órganos oficiales. Ahí se ubican los debates muy interesantes a propósito de la academización de la medicina, cuestión que para nosotros supone algo completamente regularizado, pero que no lo estaba. Aislar al médico del barbero, del brujo, etc., representa un proceso histórico complejo. No es difícil que el psicoanálisis sea también captado por el Estado de esa manera en algún momento. Después de la segunda guerra mundial en Francia había veinte analista, ahora hay miles, lo que se transforma en un problema de masas. Por eso ahora se está produciendo una regularización en Europa como resultado precisamente del éxito. No quiero decir que queramos eso, pero es un proceso que tiene sus raíces fundamentales y sobre el que debemos pensar.
También hacemos la Escuela Europea para tener un poder de respuesta y de presión consistente, una base de operación en Europa. Usted dice “la patria perdida de los griegos”. Está bien la cuestión, ¿por qué los griegos no han podido inventar el psicoanálisis? No estaban tan lejos. A veces parece, cuando uno puede leer el Banquete de Platón comentado por Lacan, que tenían la idea de la transferencia. Pero hay un límite en ellos. Uno puede imaginar que hay una máquina para retroceder en el tiempo y encontrarse en la Atenas del quinto siglo a.C. Bien, ¿qué puede, realmente, aportar a los griegos?; con la doctrina de la electricidad ¿usted es capaz de hacer construir un reactor nuclear a los griegos? No; usted sabe manejar un coche que no le puede enseñar a un griego de Atenas, y ¿el psicoanálisis sí? Pero qué pensaría si usted pudiera volver a la patria perdida de los griegos y enseñarles el psicoanálisis. Eso hay que inventarlo, un diálogo platónico donde alguien, no es sofista sino el analista, aparece, y trata de explicar a Sócrates el psicoanálisis; pienso que habría cosas fundamentales que le impedirían a los griegos aceptarlo. Sería también interesante comprobarlo después de Cristo y explicar, por ejemplo, el psicoanálisis a Santo Tomás de Aquino.
Borrador no autorizado ni revisado. Uso interno de la Biblioteca del Campo Freudiano de Granada.
Transcripción: Juan Carlos Ríos
(Secretariado para la puesta en línea en la web : Paola Ruggiero)
HACIA PIPOL 4 Jacques-Alain Miller
HACIA PIPOL 4
Jacques-Alain Miller
Casi finalizando PIPOL 3, la mirada se vuelve ya hacia PIPOL 4. *
PIPOL 3 ha dejado constancia de una epidemia que ha ganado y gana todos los días en el Campo freudiano, haciendo vibrar a toda su comunidad europea.
Entusiasmo inopinado
Hace cuatro años se abría en París, financiada por la Escuela de la Causa freudiana, el Centro Psicoanalítico de Consultas y Tratamiento de la calle Chabrol, el CPCT. Si hoy día existen una decena de CPCT en Francia, varios en España, dos en Italia, uno en Bruxelas, muchos en formación, si medio centenar de instituciones se han adherido a RIPA, nuestra Red de Instituciones de Psicoanálisis Aplicado, si todo ese pequeño mundo está en plena actividad, en pleno crecimiento, no es debido a una directriz, a una exhortación. A decir verdad, hace cuatro años, el CPCT de París parecía prometido a ser una iniciativa experimental que permanecería ciertamente solitaria, hasta que sus lecciones fuesen sabiamente extraídas por comités científicos.
Un entusiasmo inopinado ha barrido todo eso. Las masas del Campo freudiano se han apoderado de la idea y la han transformado en fuerza material, han salvado todos los obstáculos, actualizando yacimientos insospechados de buena voluntad, de disponibilidad, de tiempo liberado, revelando vocaciones, como si cada uno se hubiera dicho: ¡por fin estamos ahí! Como si por fin volviéramos al porvenir. Como si, a través nuestro, el psicoanálisis estableciera una nueva alianza con el tiempo presente.
Nuevo paradigma
Nos vemos arrastrados por ese gran movimiento que, al mismo tiempo, nos hace falta elucidar aunque sólo sea para saber cuál es el siguiente paso a dar en el camino de PIPOL.
Para justificar ante nuestros propios ojos la novación que introducía el CPCT, para poner nuestros papeles psicoanalíticos en orden, hemos tenido que recurrir a una antigua distinción: psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado. ¡Muy bien! Es lo clásico.
Es absolutamente exacto que dejamos intacto el psicoanálisis puro, las mismas exigencias siguen imponiéndose en la formación de los analistas, el pase continúa siendo el nombre con el que pensamos el término verdadero de un análisis y con el que practicamos su verificación.
La novación de la que se trata se ha producido a nivel del psicoanálisis aplicado a la terapéutica. Para nosotros era más tranquilizador pensar así. Hemos introducido allí un cambio de paradigma, hemos tocado la duración y el pago, parámetros constantes hasta ahora: la duración limitada y programada, el pago suprimido. ¡Atención! suprimido para el paciente pero también, al menos hasta ahora, para el practicante.
Por supuesto que la terapia breve ya había sido practicada y teorizada en psicoanálisis --pensemos por ejemplo en uno de nuestros antepasados, Franz Alexander—y también el tratamiento gratuito --recordemos el dispensario de Berlín en los tiempos de Wilhelm Reich-- pero, al menos por lo que conozco, esto no ha sido nunca practicado a esta escala, ni con la elaboración clínica ad hoc que, entre nosotros, le acompaña desde ahora.
Lugar Alfa
Esto hubiera sido imposible si nuestra referencia se hubiera mantenido en el fosilizado concepto del encuadre, que se confunde con la consulta del practicante que ejerce como profesión liberal. Los efectos psicoanalíticos no dependen del encuadre sino del discurso, es decir de la instalación de coordenadas simbólicas por parte de alguien que es analista, y cuya cualidad de analista no depende del emplazamiento de la consulta, ni de la naturaleza de la clientela, sino más bien de la experiencia en la que él se ha comprometido.
Son los conceptos lacanianos del acto analítico, del discurso analítico y de la conclusión del análisis como pase a analista, los que nos han permitido concebir al psicoanalista como objeto nómada y al psicoanálisis como una instalación móvil, susceptible de desplazarse a nuevos contextos, particularmente a instituciones. Los relatos de los casos muestran, demuestran y ponen en evidencia, que efectos psicoanalíticos propiamente dichos se producen en el marco institucional, por poco que ese contexto autorice la instalación de un lugar analítico. Hay un lugar analítico posible en la institución, digamos que un Lugar Alfa.
Un Lugar Alfa no es un lugar de escucha. Hoy día, un lugar de escucha es un sitio en el que un sujeto es invitado a desahogarse sin medida. Se dice que la puesta en palabras alivia. Un Lugar Alfa es un lugar de respuesta, un lugar en el que el parloteo toma forma de pregunta y la pregunta misma gira hacia la respuesta. No hay Lugar Alfa sino a condición de que, por la operación del analista, el parloteo se revele como conteniendo un tesoro, el tesoro de un sentido otro que valga como respuesta, es decir como saber llamado inconsciente. Esa mutación del parloteo se sostiene de lo que llamamos la transferencia, que permite al acontecimiento interpretativo tener lugar, acontecimiento interpretativo que supone un antes y un después, como decimos clásicamente.
Para que haya Lugar Alfa es necesario y suficiente que se instale el lazo por el que “el emisor recibe del receptor su propio mensaje bajo una forma invertida” (1), encontrándose el sujeto desde entonces conectado con el saber supuesto del que ignoraba él mismo ser la sede.
Conexión, reconexión
La emergencia de un instante de saber tal pide ser severamente controlado porque es una chispa que puede meter fuego a toda la pradera, quiero decir que puede iluminar en un sujeto el incendio de un delirio interpretativo generalizado. Se impone una selección drástica de los operadores en el Lugar Alfa, a fin de asegurar que son capaces de una distribución ponderada de los efectos psicoanalíticos, dosificados según las capacidades de un sujeto para soportarlas. Igualmente, los operadores en el Lugar Alfa no pueden dispensarse de practicar el arte del diagnóstico rápido. Regularmente, en los CPCT, esa tarea es confiada a los practicantes confirmados y aguerridos que tienen que formular una prescripción detallada.
Se percibe por eso mismo lo que ha podido cautivar tanto en la práctica de los efectos terapéuticos rápidos: el alto grado de maestría clínica que requiere, la movilización inmediata del saber acumulado previamente tanto en el estudio de los textos como en la experiencia efectiva, la evaluación instantánea y la asunción razonada del riesgo clínico. Se ha podido así constatar que una conexión, incluso fugaz, con el saber supuesto que, por hipótesis llamamos inconsciente, se traduce por una conexión con lo que se llama tradicionalmente el discurso del Otro.
Tomo mis distancias, nuestras distancias, con esta formulación. “El gran Otro”, esa manera de llamarlo, es una aproximación porque no se trata de una instancia unificada, ni de un monolito. Por eso no veo objeción en hablar de una reconexión con la realidad social.
Operación verdad
¿Qué es lo social? –que hemos hecho figurar en el título de PIPOL 3.
Es, de entrada, un término que vale para todo, eminentemente cómodo y que hace interfaz entre el lenguaje de las autoridades políticas y administrativas y el nuestro, al precio seguro de un equívoco. El secreto, el nuestro, es que no distinguimos entre la realidad psíquica y la realidad social. La realidad psíquica es la realidad social.
En la muy última enseñanza de Lacan se encuentra esta provocativa proposición: “La neurosis depende de las relaciones sociales”. (2) Para suprimir el aspecto de paradoja en lo que acabo de avanzar, es suficiente con recordar que en el fundamento de la realidad social está el lenguaje. Entendamos por ello la estructura que emerge de la lengua que se habla bajo el efecto de la rutina del lazo social. Es la rutina social la que hace que el significado pueda atesorar sentido, ese sentido que está dado por el sentimiento de cada uno de “formar parte de su mundo, es decir, de su pequeña familia y de todo lo que gira alrededor” (3).
Los psicoanalistas que ejercen en los Lugares Alfa están a buen seguro en contacto directo con lo social, encarnan como tales lo social y restituyen el lazo social para los sujetos que acogen. Es lo que justifica el título de PIPOL 3. Por el contrario, los sujetos que acogen no están precisamente en contacto directo con lo social, sino más bien en situación de “exclusión”. ¿No sería conveniente ahora tematizar la situación de exclusión social?
Para los psicoanalistas que ejercen en los Lugares Alfa, en los CPCT, en las instituciones RIPA, es comprensible el entusiasmo que puede visitarles al ver limpias las mediaciones que velan ordinariamente la posición del analista y que velan al propio analista que él está en contacto directo con lo social. Un analista no puede funcionar más que si está en contacto directo con lo social, aunque en su consultorio pueda desconocerlo y alimentar las dulces ensoñaciones –Schwarmerei—de su extraterritorialidad.
Se cita a menudo esa palabra de la boca de Lacan como si él la hubiera elogiado cuando, por supuesto, se trata de una ironía. Cuando el Lugar Alfa emigra del consultorio hacia la institución, la verdad que se desnuda es la de la sociabilidad estructural de la posición y del acto analítico. Llegaré incluso hasta decir que el éxito de los CPCT y por extensión el de las instituciones del RIPA, es el éxito de esta “operación verdad”. Justamente ahí se fundamenta lo que he escuchado en estos días con el “Por fin estamos ahí”.
Una base psicoanalítica del síntoma
Cuando se habla de psicoanálisis puro y de psicoanálisis aplicado, se entiende que los resultados del primero son invertidos en el segundo. Es exacto, y de entrada es el caso del propio practicante, en tanto es el resultado de su propio análisis, un análisis que no es ni breve, ni programado, ni gratuito. Pero no descuidemos que hay un efecto de retorno. El psicoanálisis aplicado, el que practicamos, tiene una incidencia, que irá creciendo, sobre el psicoanálisis puro.
Se nota ya en la clínica de la psicosis ordinaria, sin desencadenamiento, en la que los efectos de la forclusión, delirios y alucinaciones, no son espectaculares y se traducen por signos más discretos, fenómenos elementales a veces ínfimos, desconexiones sucesivas con la familia y el entorno, con las relaciones sociales, con el mundo.
El psicoanálisis aplicado también tendrá consecuencias sobre la teoría de la cura. La programación de los tratamientos breves hace que el practicante esté más atento a la experiencia de cada sesión tomada de una en una, mientras que el Durcharbeitung de la experiencia pura -- la transelaboración, como se le suele traducir--, el tiempo para comprender prolongado que impone el análisis puro tiene como efecto natural desgastar ese detalle o bien hacerlo imperceptible para el practicante. Lo que merece ser llamado a veces como micro-curas, llevadas a cabo en los Lugares Alfa, tendrá como efecto aguzar la vigilancia de los analistas en la dirección de la cura analítica propiamente dicha.
En tercer lugar, les recuerdo que un cierto número de nuestros Lugares Alfa institucionales están ahora subvencionados por administraciones y lo serán más en el futuro. Por eso se les impone la natural exigencia de rendir cuentas a los poderes públicos. Estos quieren cifras y números, lo cuantitativo. Quieren hacer pasar los resultados a la estadística, a las máquinas de clasificación, a los ordenadores. Ya nos están ofreciendo los servicios de sus ingenieros.
Se puede mantener que operamos con el saber supuesto y que el saber expuesto desnaturaliza nuestra operación. Se puede decir, suspirando, que es fastidioso rellenar las fichas que nos piden. Propongo tomar las cosas de otro modo: como la ocasión de hacer pasar nuestra clínica, sus diagnósticos y sus descubrimientos al circuito de la comunicación común, lo que para comenzar quiere decir hacerla pasar al registro de la transmisión integral, a lo que Lacan ha llamado el matema.
El matema no es sólo el uso de S/, de a, de S1, de S2 y de lo que sigue después. La exigencia de los poderes públicos debe ser nuestra ocasión de formalizar nuestra clínica y, por qué no, de rivalizar con el DMS. ¿Por qué no crear la BPS? ¿Quién puede dudar de que la constitución de una "base psicoanalítica del síntoma" susceptible de cuantificación tendría los más felices efectos sobre la cualidad de la transmisión clínica, incluso sobre la más matizada? ¿Soy el único que desea un armazón matemático más consistente que aquel del que disponemos? No lo creo.
Desinserción
Se impone lógicamente el paso siguiente que hay que dar en la serie de los encuentros PIPOL. Conviene pasar al estudio temático, diferencial, gradual, de las situaciones subjetivas de exclusión social. La marginación social tiene un nombre común en el lenguaje administrativo contemporáneo: la desinserción. Ese término ha sigo elegido como título del proyecto de investigación RIPA a nivel europeo (4). Contemplo PIPOL 4 como una escansión en esa investigación. De ahí el título que propongo: "Clínica y pragmática de la desinserción en psicoanálisis".
Digo clínica porque es evidente que tenemos cosas que decir y que ordenar en lo que concierne a los fundamentos psicoanalíticos de la desinserción, y también porque así podremos invertir nuestros resultados en lo que concierne a la psicosis ordinaria, y en particular lo que gira en torno a lo que Hugo Freda ha podido llamar "precariedad simbólica". No hay duda de que podremos aportar algo nuevo --sobre el fracaso escolar, por ejemplo, porque el significante-amo nos abre perspectivas, que pueden ser comunicadas, sobre la autoridad y sobre S2, el saber. Digo pragmática, mejor que tratamiento o cura, porque ahí estamos en el orden del saber-hacer-con, del "arreglárselas con".
El gran movimiento que nos arrastra hace ver que el psicoanálisis se ha mostrado y se muestra todavía en retraso con respecto a sí mismo. El mismo cuya práctica implica la sacudida de todos los semblantes, el mismo que pone en marcha un potente principio, casi socrático, de ironía, es el mismo que se queda a menudo atado a creencias obsoletas, refugiado en una extraterritorialidad imaginaria. Es el mismo que ya no se reconoce en un universo contemporáneo que ha contribuido, más que otros, a hacer emerger y, entre los menos simpáticos o los más ignorantes, es el mismo que llora por el Nombre-del-Padre mientras sueña con restablecer su reino. Es la nostalgia por el momento freudiano del psicoanálisis, el momento de la queja por el derecho a gozar, cuando aún reinaba un orden social autoritario, jerárquico, reglamentario, incluso disciplinario y en el que el psicoanálisis estaba en una situación alveolar.
Era la época en la que la inserción social se hacía primordialmente por identificación simbólica. Un psicoanálisis podía entonces preconizar la liberación del deseo, la salud por la pulsión. Ahora estamos en la época en la que el Otro ya no existe. En el “cenit social” está el objeto a, que lo ha reemplazado. La inserción se hace menos por identificación que por consumición. El sueño ya no es la liberación sino la satisfacción. Y la realidad social se revela dominada por la falta-en-el-gozar. De donde la moda de las adicciones, que no es simplemente una moda de las prácticas: todo deviene adicción en el comportamiento social, todo adquiere un estilo adictivo.
Hay que reconocer en las adicciones, y también en el consumo frenético de los plus-de-goce que la tecnología multiplica y coloca en el mercado a un ritmo cada vez más rápido, un desesperado esfuerzo por suplir un defecto de satisfacción que es de estructura.
Momento pragmático
Esta es la clave del choque de las civilizaciones. Lo que así se llama es, esencialmente, la oposición, la incompatibilidad de la civilización religiosa y de la civilización mercantil, de la civilización dominada por el ideal del yo y de la que domina, para hablar con propiedad, un superyo cuyo imperativo se formula como se goza, de la civilización del respeto y de la nuestra, la de la glotonería. La civilización mercantil estigmatiza como fanática la del ideal del yo y a ella misma se la estigmatiza como perversión, corrupción, derroche, el orgullo del goce (5). Entre los dos está ese mito enigmático, la China de hoy día, en la que se observa a la vez un control autoritario del ideal y una extraordinaria desinhibición del consumo.
¿Por qué psicoanalistas en estos tiempos de malestar? Para compartir el malestar no es. El buen humor que ha reinado durante estas Jornadas atestigua que no es nuestro estilo. No ser incautos acerca de la satisfacción ilusoria de los plus-de-goce, no supone sin embargo acampar en el rechazo del alma bella y anatemizar la realidad social contemporánea. La misión que tenemos en este mundo es la de reconocer y elucidar la diversidad humana, la diversidad de los modos-de-goce de la especie. Eso supone restablecer el espíritu del psicoanálisis en sus comienzos, cuando los psicoanalistas aún sabían sacrificar al psicoanálisis los semblantes de la respetabilidad. El psicoanálisis sabía entonces que, para ser completamente riguroso, le hacía falta ser un poco extravagante.
He hablado del momento freudiano que está detrás de nosotros. El momento lacaniano no lo está menos ya que fue a la vez, en una barroca conjugación, existencialista y estructuralista, es decir, cientificista. El propio Lacan dejó ese momento detrás suyo y esbozó para nosotros la configuración del momento contemporáneo, que es pragmático. Sí, somos pragmáticos, como todo el mundo hoy, aunque un poco aparte sin embargo --pragmáticos paradojales que no tienen el culto del eso marcha. El eso marcha no marcha nunca. Nuestro buen humor viene sin duda de que nosotros sabemos que eso fracasa y de que creemos fracasar de la buena manera. Estemos persuadidos de que se tiene necesidad de nosotros.
Traducción: Jesús Ambel
NOTAS
(*) Transcripción de Catherine Bonningue de la intervención de J-A Miller en las Jornadas PIPOL 3, celebradas en París, los días 31 de junio y 1 de julio de 2007, sobre el tema “Psicoanalistas en contacto directo con lo social”. Releída por Jacques-Alain Miller.
(1) Lacan J., “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” (1953), en Escritos I, Madrid, Siglo XXI, 1990, p. 287
(2) Lacan, J., “El Seminario, Hacia un significante nuevo, lección del 17 de mayo de 1977”, en Colofón, nº 25, revista del la Federación Internacional de Bibliotecas del Campo freudiano, “Psicoanálisis y poesía”, Granada, enero de 2005, p. 39
(3) Lacan J., El Seminario. Libro XX, Aún (1972-1973), Buenos Aires, 1989, p. 55
(4) Ese tema ha sido elegido en el transcurso de la reunión de RIPA celebrada el 30 de junio, y debe ser llevado a cabo por un nuevo comité animado por Hugo Freda, así como las investigaciones sobre el ordenador clínico de nuestras instituciones que serán reunidas por una comisión dirigida por Jean-Daniel Matet
(5) Alusión al “Orgullo Gay” que se desarrolló el día anterior, 30 de junio 2007.
ACTO DE FUNDACIÓN
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21 de Junio de 1964 Jacques Lacan
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Fundo –tan solo como siempre lo estuve en mi relación con la causa psicoanalítica- la Escuela Francesa de Psicoanálisis, de cuya dirección me ocuparé personalmente los próximos cuatro años, nada me impide en el momento presente responder de ello.
Este título, según mi intención, representa al organismo en el cual debe llevarse a cabo un trabajo que en el campo que Freud abrió restaure el filo cortante de la verdad, que vuelva a conducir la praxis original que instituyó bajo el nombre de psicoanálisis al deber que le corresponde en nuestro mundo y que, mediante una crítica asidua, denuncie en él las desviaciones y los compromisos que amortiguan su progreso degradando su empleo.
Este objetivo de trabajo es indisoluble de una formación que hay que dispensar en este movimiento de reconquista. Es tanto como decir que en ese organismo son habilitados con pleno derecho aquellos que yo mismo he formado, y que son convidados a él todos aquellos que pueden contribuir a poner a prueba lo bien fundado de esa formación.
Los que vendrán a esta Escuela se comprometerán a desempeñar una tarea sometida a un control interno y externo.. A cambio de ella reciben la seguridad de que no se ahorrará nada para que todo lo que hagan de válido tenga la repercusión que merece, y en el lugar que será conveniente.
Para la ejecución del trabajo adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo. Cada uno de ellos (tenemos un nombre para designar a esos grupos) se compondrá de tres personas al menos, de cinco como más, cuatro es la medida justa. Más una encargada de la selección, de la discusión y de la salida que hay que reservar al trabajo de cada cual.
Después de un cierto tiempo de funcionamiento, los elementos de un grupo verán que se les propone que permuten en otro.
El cargo de dirección no constituirá una parcela de poder cuyo servicio prestado se capitalizaría para el acceso a un grado superior, y nadie habrá de sentirse degradado por volver al rango de un trabajo de base.
Por la razón de que toda empresa personal llevará a su autor a las condiciones de crítica y de control a las cuales serán sometidos en la Escuela todos los trabajos que haya que llevar a adelante.
Esto no implica de ningún modo una jerarquía cabeza abajo, sino una organización circular cuyo funcionamiento, fácil de programar, se afianzará con la experiencia.
Constituimos tres secciones, de cuya marcha me ocuparé con dos colaboradores que me secundarán en cada una de ellas. |
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PRINCIPIOS RECTORES DEL ACTO ANALÍTICO
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PRINCIPIOS RECTORES DEL ACTO ANALÍTICO Éric Laurent
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Preámbulo |
