¡Víctima! ¿Cómo escapar?

Nombre del síntoma o de su causa, « víctima » es un significante de uso múltiple de la modernidad consumista.

Víctima del clima, de la polución, del vecino, del trabajo, del amor o del odio. Vocabulario jurídico o médico, vocabulario militar, invade el espacio mediático en nombre del sensacionalismo del que es tan aficionado.

Es así que las víctimas de los retrasos ferroviarios se confunden con las de los accidentes, las de la situación económica con las de los estafadores, sin olvidar las de las catástrofes naturales como así también las de los conflictos armados o de los genocidios.

Más graves de lo que parecen, dentro del círculo familiar, el incesto al igual que los malos tratos, la falta de cuidados como el desamor, provocan también víctimas. Pero víctimas y verdugos, más allá de los juegos perversos sado-masoquistas, son además las fantasías encubridoras de los personajes de numerosas representaciones del cine, de las series o de la literatura contemporánea. Es esta faceta la que aparece más frecuentemente en la experiencia analítica, donde se demuestra que la repetición no hace necesariamente un destino.

El significante de « víctima » tomado del discurso corriente puntúa una ambigüedad de la relación a lo real, que puede ser reencontrada en el fantasma que la oculta o en una posición reivindicativa ligada a un perjuicio. Usado en los intercambios sociales contemporáneos como equivalente de efectos subjetivos – ¿no hay acaso en cada comisaría francesa un recurso posible a la ayuda a las víctimas? – trastoca también los referentes de la historia o de la actualidad política, donde pequeños o grandes acontecimientos confunden aquellos que sufren las consecuencias en una victimización generalizada.

Los que han sufrido en su propia carne los momentos más dramáticos de la historia del mundo nos han enseñado que la posición de víctima no era la mejor respuesta para lo que habían vivido y que a menudo, por la misma razón, la han descartado. La experiencia psicoanalítica demuestra que las soluciones elaboradas por quiénes han sufrido un perjuicio mayor son variables, en la medida de las soluciones singulares que cada uno puede elaborar para hacer frente a los efectos de la repetición que han constituido sus historias.

La situación de los diferentes países europeos, los discursos sociales y políticos que los atraviesan, exponen nuestras prácticas en las instituciones a reencontrar el desconocimiento o la hegemonía de esta categoría de la víctima, así como las soluciones singulares que la orientación lacaniana nos permite de sostener.

A contra corriente de la terapias cognitivo- comportamentales que promueven la figura de la víctima para mejor sostener su furor sanandi, la experiencia del psicoanálisis despeja un espacio en el que el fantasma, como máscara de la repetición, desemboca posiblemente en un tratamiento del real en juego.

Estas son las cuestiones que se constituirán como un desafío en los trabajos de PIPOL 7.

Esperamos reencontraros.

Jean-Daniel Matet

30 de juin 2014

(Traducción: Guido Reyna)