What Lacan knew about women Apertura – Leonardo Gorostiza

En nombre de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), que junto con la New Lacanian School y la Universidad Popular Jacques Lacan tiene el honor de patrocinar este Symposium, quiero darles a todos y a cada uno de ustedes, la bienvenida.

La bienvenida a este evento que, como ustedes ya saben, se realiza con motivo de la aparición del número inaugural de una nueva y significativa publicación. Me refiero a Culture/Clinic, publicación de la University of Minnesota Press que en la primera mesa de este Symposium –la que tendrá lugar a continuación- será presentada y comentada desde sus múltiples ángulos y detalles.

Solo a modo de adelanto, menciono que este número inaugural –cuyo título es “We’re All Mad Here” y que toma su fundamento en la sorprendente  fórmula de Jacques Lacan, “Todo el mundo es loco, es decir, delirante”- contiene tres de sus  intervenciones hasta ahora inéditas en lengua inglesa. Tres intervenciones que corresponden a la última enseñanza de Jacques Lacan y que se sitúan claramente en su perspectiva de una práctica psicoanalítica concebida más allá de los límites del Edipo freudiano, es decir, más allá del Nombre del Padre.

Es precisamente esta dimensión –ustedes podrán corroborarlo con la lectura atenta de esta nueva publicación- la que hace posible, tal como Marie-Hélène Brousse y Maire Jaanus afirman en su nota editorial que Culture/Clinic se proponga como una publicación que en el ámbito académico permita generar un espacio de debate. Un espacio de debate libre y de controversia  donde tanto la experiencia clínica, siempre singular, como el estado actual de la civilización, que implica necesariamente considerar lo colectivo, puedan intercambiar puntos de vista y superar lo que a menudo se vuelve una oposición paralizante entre lo individual y lo social.

Vivimos, esto es innegable, en una época que se sitúa cada vez más por fuera de la égida del Padre y de la tradición, una época que muestra cada vez más los límites del Edipo freudiano tanto para entender las transformaciones de la clínica de nuestros días como elucidar los fenómenos sociales a los que asistimos.

Recientemente, Jacques-Alain Miller lo señalaba con mucha precisión. Lo cito. “Estamos en la fase de salida de la era del Padre. Otro discurso está en vías de suplantar el antiguo. La innovación en lugar de la tradición. En vez de la jerarquía, la red. La atracción por el porvenir predomina sobre el peso del pasado. Lo femenino toma la delantera a lo viril. Allí donde había un orden inmutable, los flujos transformacionales rechazan de manera incesante todo límite.”(1)

Efectivamente, estamos ante lo que se ha llamado una feminización del mundo, tal vez uno de los fenómenos más profundos de nuestra época sobre el cual, durante este Symposium podremos debatir y conversar.

Porque es así como entiendo el título que aquí nos reúne, What Lacan knew about women. No sólo como una convocatoria a una exégesis colectiva en torno a lo que  Lacan dijo sobre las mujeres y la femineidad, sino –y fundamentalmente- como un llamado a una conversación acerca de los alcances de la orientación lacaniana entendida como una herramienta posible para leer e incidir en nuestra época, una época que -como dije antes- se sitúa más allá del Edipo freudiano y su falocentrismo.

Es precisamente entonces de la actualidad y de lo vivo de la experiencia de nuestros días de lo cual espero podamos conversar, mucho y libremente, durante estos tres días.

Nuestros días están marcados por un ascenso de la problemática de las mujeres, de su lugar en este nuevo mundo. Prueba de ello es el interés que, por ejemplo, la ONU le ha dado a este tema. Recientemente, en marzo de este año, tuvo lugar aquí en los USA, más precisamente en NYC, la 57º sesión de la “Comisión de la condición de las mujeres” del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) en el marco de lo que se llama la UN-Women, estructura creada por la Asamblea General de la ONU en 2010. El tema de dicha sesión fue: “Eliminación y prevención de todo tipo de violencia contra mujeres y niñas”.

La Asociación Mundial de Psicoanálisis, en su carácter de ONG en Special Consultative Status reconocida por la ONU, fue invitada a participar de dicha sesión. Así lo hicimos, por medio de la presencia de nuestra colega María Cristina Aguirre de NYC, aquí presente, la del Presidente de la Euro Federación de Psicoanálisis, nuestro colega de Bruselas, Gil Caroz, y por medio de un texto enviado con antelación y redactado por el Vicepresidente de la AMP, nuestro colega de Barcelona, Miquel Bassols.

¿Y cuál fue el eje de nuestra intervención? Señalar que lo que el psicoanálisis muestra y hace posible descubrir en cada sujeto es que no hay una forma de goce más acorde, más normal que otra; que una forma de goce, ya sea en los hombres o las mujeres, es simplemente diferente con respecto a otra forma de goce. Es lo que se deduce de la fórmula “Todo el mundo es loco, es decir, delirante”. Y que asumir este lugar de la diferencia como principio lógico y ético, es ya una forma general, una condición preliminar, para prevenir la violencia que siempre lo es contra lo diferente.(2)

En este sentido, si hay algo que las mujeres han enseñado a Jacques Lacan y él ha sabido transmitir, es que no hay una igual otra, es decir, que las mujeres de algún modo encarnan –cada una de ellas-  la diferencia en tanto tal, una diferencia absoluta, ya que no se encuentran, como sí los hombres, tan estorbadas por la uniformización del falo.

De este modo, podríamos afirmar que para el psicoanálisis de la orientación lacaniana la defensa de la causa femenina converge con la defensa de la diferencia del goce singular de cada uno y no se confunde con la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres que sí, por supuesto, hay que reivindicar en tanto igualdad de derechos humanos para ambos sexos.

Es desde esta perspectiva que nos interesa mucho saber cuál es la situación de las mujeres en la sociedad norteamericana de hoy y, especialmente, cuál es la opinión, la lectura que los participantes  estadounidenses en este Symposium hacen de esta realidad.

Seguramente hay varios problemas que podremos considerar: la cuestión de los matrimonios del mismo sexo, el problema de la procreación médicamente asistida o interrumpida, la mencionada violencia sobre mujeres y niñas, por nombrar solo algunos.

Sin ir más lejos, el sábado pasado leí en el Nuevo Herald que el tráfico sexual infantil es un grave problema en Miami, que la edad promedio de las niñas que se ven obligadas a convertirse en esclavas sexuales es de 13 años y que se calcula que en los Estados Unidos existen 800.000 víctimas de tráfico humano, de las cuales el 50% es de ascendencia hispana.

¿Cómo entender, con las herramientas del psicoanálisis este tipo de fenómenos? Y más aún, ¿cómo responder si es que pensamos que la acción del psicoanálisis no debe quedar reducida únicamente a una práctica de consultorio?

De algún modo intento decirles que pienso que  Lo que Lacan sabía sobre las mujeres tendrá un genuino valor si hacemos el esfuerzo de considerar de qué manera sus enseñanzas nos sirven de brújula hoy. Pero no sólo para entender conceptualmente la época y sus producciones, sino también y fundamentalmente para calibrar las consecuencias clínicas en la práctica del psicoanálisis de nuestros días y los alcances políticos de un discurso que intenta hacer de la singularidad  absoluta la guía de su acción.

El mundo de hoy, el futuro que se anuncia, se conjuga en femenino. ¡Hacia allá vamos!

 

Leonardo Gorostiza, Miami, 31 de mayo de 2013.

 

 

1. Miller, Jacques-Alain, Contraportada del Seminario VII de Jacques Lacan. Le désir et son interprétation.

2.Bassols, Miquel, “La violencia contra las mujeres. Cuestiones preliminares a su tratamiento desde el psicoanálisis”, texto presentado para la Sesión arriba citada, redactado en Barcelona, octubre 2012.