Retomando las preliminares
Laura Sokolowsky
Queridos colegas y amigos del psicoanálisis,
Les hago llegar mis mejores deseos en este comienzo de año que está marcado por el combate presente y por venir, para defender nuestra orientación, nuestra practica y nuestras instituciones.
Queridos colegas y amigos del psicoanálisis,
Les hago llegar mis mejores deseos en este comienzo de año que está marcado por el combate presente y por venir, para defender nuestra orientación, nuestra practica y nuestras instituciones. Tenemos el deber de reunir nuestras fuerzas para denunciar la visión del mundo cientificista y tecnocrático impuesta, desde hace décadas, al campo llamado de la salud mental.
Freud consideraba que el psicoanálisis no es una visión del mundo que deba ser incluida dentro de la ciencia. Siguiéndolo, habría que evitar separar el psicoanálisis de su terreno natal, es decir de la investigación, del estudio tenaz de los factores inconscientes y de la puesta a prueba, constante, de la teoría por la clínica. Si un caso pone en cuestión a la teoría, es la teoría la que debe ser modificada y repensada. La obra freudiana se funda en el principio de que el síntoma del sujeto es rebelde a su reducción diagnóstica y que habrá siempre un resto inasimilable, un trauma, que escapa a la simbolización.
Cuando se nos opone, a veces con dureza, el argumento popperiano de la no refutabilidad del psicoanálisis, se ignora, que este se halla en perpetua reinvención, que hace su cambio en cada sesión, en cada control, en cada una de nuestras jornadas de estudio. He aquí por qué el psicoanálisis está tan vivo: progresa constantemente. El psicoanálisis no se basa sobre verdades pretendidamente objetivas, obtenidas por consenso y por la recolección de datos pasados por la trituradora de la IA. ¿Se nos acusa de desentendernos de la ciencia? Pues bien, ¡hablemos de ello! Creer que la imaginería, las moléculas o los métodos de estimulación cerebral acabarán con el síntoma pertenece a la ilusión de una medicina basada en pruebas irrefutables. Es como ir por lana y volver trasquilado.
Freud consideraba asimismo que lo que perjudicaría al psicoanálisis sería su transformación en una técnica de cuidados, es decir, su absorción por la medicina. De ahí su rechazo obstinado, hasta el final de su vida, de reservar la práctica analítica exclusivamente a los médicos. Su clarividencia se revela: estemos atentos a no reducir el psicoanálisis a sus efectos psicoterapéuticos con el fin de demostrar su eficacia. Es en este terreno, en efecto, donde nos esperan nuestros detractores con la esperanza de darnos la estocada final.
En consecuencia, nos corresponde saber de dónde venimos y adónde vamos. Jacques-Alain Miller lo ha declarado recientemente: ¿Qué Escuela queremos? La vía que defiendo es la del psicoanálisis que Freud y Lacan nos legaron, aquel que cura, además, sin apuntar en primera intención a la erradicación del síntoma. En consecuencia, es en el terreno de la inteligencia analítica del síntoma, de su relación con la pulsión, de su real, donde no debemos ceder en nada. De ello depende el porvenir de nuestra orientación, el reverso del discurso del amo. Es de este futuro que somos hoy colectivamente responsables, siendo este colectivo a su vez compuesto por voces singulares de las que son esperadas las contribuciones al debate.
Este debate se inició a principios de diciembre en ECF Messager con un texto relativo a una publicación periodística, la cual aparece retrospectivamente de una importancia relativa frente a los desafíos mayores de la acción lacaniana. Este debate se inició a principios de diciembre en ECF Messager con un texto relativo a una publicación periodística, la cual aparece retrospectivamente de una importancia relativa frente a los desafíos mayores de la acción lacaniana.
Este mismo debate se seguirá sobre dos ejes: el de la resistencia y el contraataque frente a nuestros detractores; el del examen de la redefinición de las finalidades y misiones de la Escuela. En esta doble perspectiva, tengo el placer de anunciar aquí mismo la reanudación de Lacan Quotidien bajo la forma de un boletín electrónico de la Escuela de la Causa Freudiana, difundido por ECF Messager. En efecto, las ofensivas legislativas contra el psicoanálisis reavivan la necesidad de esta publicación en línea. Se tratará de informarse y debatir sobre los desafíos científicos, políticos o culturales implicados en los intentos actuales de reconfiguración de la práctica clínica. Ciertas experiencias de terreno interesarán asimismo a los lectores de Lacan Quotidien. Se trata, una vez más, de reinventar la Escuela que transmitiremos a las generaciones futuras, con lucidez y coraje.
Lacan Quotidien será dirigido por mí misma en tanto presidenta de la ECF. La coordinación de la redacción estará a cargo de Angèle Terrier. Ève Miller-Rose será redactora jefa.
La batalla que se anuncia será dura; Lacan Quotiden será nuestra vigía.
Reciban un cordial saludo.
Para enviar sus contribuciones a Lacan Quotidien:
•texto en formato Word, fuente Georgia, tamaño 12, interlineado 1, justificado
•3500 caracteres como máximo (espacios incluidos)
•asunto del correo y nombre del archivo: LQ + APELLIDO Nombre
•enviar el documento a Laura Sokolowsky y Ève Miller-Rose
laura.sokolowsky@gmail.com
eve@lacanquotidien.org
Publicado en Lacan Quotidien el 05 de enero de 2026.
Traducido del francés por Diego Martin Tagliaferre
Revisado por Marcela Zosi y Maitena De Zabaleta-Bical
